viernes, 26 de noviembre de 2010

Ritos de paso: la Despedida

Ni quiero alarmar a nadie ni estoy depresivo. Simplemente, al vivir con dos personas mayores, me enfrento a este hecho cada día. Quiero decir que esa convivencia me hace consciente de mi propia mortalidad y que es algo que me gustaría resolver de alguna forma.

A ver, soy aún relativamente joven y no hay motivo para temer nada. Pero el hecho es que, algún día, tendré que realizar mi propio tránsito (o sea, morir). No es algo que me asuste en demasía (aunque tampoco tengo ninguna prisa, eh). No es que esté tampoco preparado para ello pero es algo que está ahí.

Mi preocupación es otra: cómo serán mis exequias?
Por una parte, he declarado ya mi deseo de ser incinerado, por ahí no hay problema puesto que se lo he dejado claro al seguro que tengo contratado.

De la misma forma, mis familiares saben que no quiero misa alguna. Sería incongruente al ser wiccano. De hecho, les he avisado que, como se realice alguna misa por mí, soy capaz de venir a molestarles todas las noches durante una buena temporada (y puedo llegar a tener muy mala uva en esos casos).

No, lo que me preocupa realmente es que no estoy seguro de que alguien realice por mí un ritual de Despedida. La comunidad pagana onubense no está asentada de una forma estable (desafortunadamente, aún falta mucho para eso) debido a la falta de cohesión y de compromiso personal, y me parece que nadie se preocupa de eso, quizás pensando que ya habrá tiempo cuando estemos mejor preparados. Pero todos sabemos que la Camarda* no espera a nadie ni a nada salvo al momento exacto.

Entonces... qué pasa? Nos parece ese ritual poco importante? Preferimos eludirlo para no comprometernos? El pagano que lo necesite (me refiero exclusivamente a la zona de Huelva. No sé si en otras provincias han pensado en ello) se quedará sin él por no estar la comunidad preparada? Dejo la pregunta flotando.



*La Camarda (del francés Camarde) es la representación de la muerte bajo forma de un esqueleto con una hoz.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Kaamelott, un aperitivo

Ya expliqué en un comentario al anterior entrada que no puedo, de momento, seguir con mi proyecto. Pero como no me da la gana de rendirme tan facilmente, os he preparado un primer episodio, a modo de aperitivo, con fotogramas sacados de la serie. Así os haréis una idea de qué va la cosa.





































miércoles, 10 de noviembre de 2010

Kaamelott

Hace un par de años, buscando fotos e inspiración en san goggle para crearme un peto de cuero para unas jornadas medievales (sí, trabajar el cuero es uno de mis pasatiempos favoritos). Caí en una foto de una armadura que me encantó realmente y que sabía que podría hacer sin demasiada dificultad.  Luego, buscando más infomación y detalles, me enteré de que quien la llevaba era ni más ni menos que Arturo Pendragón, el famoso rey de Camelot.



Solo que aquí no se trata de Camelot si no de Kaamelott: es una serie francesa, una adaptación cómica del cíclo artúrico. Por cierto, en francés "camelotte" (que se pronuncia exactamente igual que Kaamelott y Camelot) significa "mercancía de mala calidad. El juego de palabras explica el título de la serie.

Por supuesto, me pareció interesante y me busqué las habichuelas para ver algún episodio. Conseguí 50 de golpe. Porque, en las cuatro primeras temporadas (hubo 6 temporadas en total y se esperan 3 películas), cada episodio duraba unos tres minutos y medio solamente, con cien episodios por temporada).

Lo cierto es que la serie me cautivó desde el principio. En la mayoría de episodios se me han saltado las lágrimas de la risa aunque en otros me he desesperado por la ineptitud de algunos de los personajes. Si, ineptitud...

No esperéis reconocer a los protagonistas del cíclo artúrico conocido. Aquí, Merlin es incapaz de dar una a derechas, Sir Karadoc es un tragón impenitente que solo entiende de comida, Sir Perceval es un inocentón medio tonto que no entiende de nada y la reina Ginebra le va a la par y es rechoncha. Ah, y los personajes usan un vocabulario barriobajero aunque todos se hablan de usted.




Por qué os cuento esto? Pues porque me gusta tanto esta parodia que llevo tiempo pensándo en cómo podría compartirla con personas que no entiendan el francés. Mi primera idea fue de rodar uno o dos episodios con poquísimos medios, pero incluso así, se me disparaba el presupuesto para un resultado que no me convencía.




Después pensé en un tebeo (lo que algunos llamáis un "comic". Pero a mí me gusta usar un término castellano. Que para algo lo tenemos). Escribí algunos guiones pero nunca encontré quien se encargara de los dibujos.

Hace unos días, recordé que, hace tiempo, realicé un tebeo en un foro wiccano francés, usando el juego de los Sims 2. Creaba los personajes, los ponía en situación y les hacía fotos. Después manipulaba un poco esas fotos con el photoshop y así con cada viñeta del tebeo.



Y pensé: por qué no hacer lo mismo con Kaamelott? Así que me puse a desempolvar los Sims 2 y a trabajar. Problema: el juego está ya obsoleto y muchas de las cosas que tenía acumuladas ya no se encuentran facilmente (me refiero a que las borré cuando cambié de ordenador y ya no las tengo). Conseguí los Sims 3: problema resuelto y en ello estoy. Así que, en cuanto haya acabado la primera entrega, la colgaré en este blog. Solo espero que me salga bien y que disfrutéis con ello. Cuento con vuestras opiniones e ideas.

domingo, 31 de octubre de 2010

Samhain, año nuevo, sensaciones nuevas.

De nuevo estamos en Samhain pero este año hay algo raro en mí. No me siento alegre y jubiloso como otros años, esta vez es más bien una sensación de satisfacción. En realidad, me siento como solía sentirme antes en Navidad. Noto ese sentimiento de que algo se acaba pero que no tiene por qué ser algo malo. Más bien al contrario. Puede que, por fin, sienta dentro de mí el fin del año pagano como no lo había sentido nunca.

Por qué? Pues no lo sé. Puede que porque este año ya no me siento paganamente solo al haber encontrado correligionarios en mi región. Sí, ya sé que no tengo realmente contacto con ellos y que ya conocía a otros a través de la red. Pero todos ellos estaban lejos en Francia, Quebec o Madagascar. Estos, aunque no los vea, están casi al alcance de la mano y, en un momento dado, puedo llegar a conocerlos in situ e incluso trabajar con ellos si se tercia.

Puede también que sea porque ahora siento esta festividad como Samhain y no como Halloween. Es decir, la siento como algo propio de mis creencias y no como una fiesta comercial ni una americanada.

Al preparar mi altar ayer noche, me sorprendí pensándo en mis propios seres perdidos: mi hermano, que nos dejó hace ya 14 años (el 28 de octubre) y que cumpliría mañana (1 de noviembre) 56 años. Y mi padre, que lleva 16 años fallecido. También una mujer y un niño que se convirtieron en recuerdos hace... hace ya demasiado tiempo (ojalá tuviera fotos de ellos para refrescar la memoria de sus rostros pero me fueron arrebatadas).

Digo que me sorprendí porque no es costumbre mía pensar en ellos en estas fechas.  Se supone que estos días son propicios para ello, pero no. Soy capaz de recordarlos en cualquier otro momento del año pero esta fiesta no era nada especial para mí. Hasta ahora.

Sigo sin saber el por qué. Pero me da igual. Lo que sé es que ahora me siento más sereno al recordarlos. Puede que, con la edad, sea más consciente de algunas cosas aunque no las entienda totalmente. Sí, hay una punta de melancolía en mis palabras... pero impera la serenidad.

Considérense este altar y esta entrada como un pequeño homenaje a ellos.



lunes, 25 de octubre de 2010

Un diorama para... Samhain?

Llevaba un tiempo pensando en crear un diorama que tratara de alguna festividad pagana. Un poco presionado por algunas circunstancias, me decidí por Samhain pero ahora debo reconocer que no he planeado debidamente el trabajo.

El primer obstáculo fue el espacio. En mi cuarto solo disponía de un hueco de 64 X 37 X 34 cms., un tanto limitado. De haber encontrado figuras interesantes y de tamaño reducido, la cosa hubiera quedado bien. Pero la mayoría de figuras disponibles en el comercio son de naturaleza bélica, lo cual no es lo ideal para este tipo de escena.

Encontré algunas figuras de la marca Heroclix que podían servirme hasta cierto punto. No ya para una representación de la muerte del dios (como era mi primera intención), si no, simplemente, de un Sabbat que bien puede ser el de Samhain o el de cualquier otra festividad si cambiamos el color de las hojas de los árboles.

El diorama (para ser el primero que hago en 26 años) no me ha salido tan mal pero no me satisface para nada. A continuación os dejo algunas fotos para que juzguéis.

Primero los árboles. Están hecho con alambre de jardinería retorcido hasta formar el tronco y las ramas. Después los bañé en aquaplast muy líquido para darles grosor y textura.






Ya seco el aquaplast, los pinté de negro y, sin esperar a que la pintura secara, les di unos toques de rojo. El resultado fue varios tonos de marrón rojizo bastante resultón (aunque en la foto parezca negro).




A continuación, pasé a "vestir" los árboles usando musgo seco para imitar el follaje. Preferí usar diferentes tonos para dar la sensación de que parte de las hojas ya están rojizas mientras que otras aún conservan la clorofila.


No tomé fotos de la preparación de la base. Se trata de una placa gruesa de poliestireno extruido donde dibujé un plano previo de lo que sería el resultado final. También "cavé" el futuro lago en la misa base.
En la foto veréis que estaba prevista una casa. Viendo el espacio que cogían los árboles, desistí de ponerla para no cargar el diorama en demasía.


Con trozos largos de corcho blanco (de recuperación), fui creando la estructura de la falda de la montaña sobre la izquierda. Luego, los recubrí de papel cocina que iba rociándo con una mezcla de cola blanca y agua. Aproveché para hacer lo mismo en el suelo, creando algunos relieves (simplemente, añadiendo "bultos" de papel cocina y recubriéndolos).



Una vez seca la montaña, la pinté primero de negro para dar después algunas veladuras en blanco y verde con la técnica del pincel seco. En cuanto al suelo, le di unos tonos marrón claro sin preocuparme de veladuras puesto que iría recubierto de hierba artificial (especial para modelismo ferroviario).
Lo que sí necesitaba un toque especial es el fondo del lago. Había que pintarlo de azul, obviamente. Pero para dar más realismo, es mejor variar los tonos de azul oscuro en el centro a azul claro en los bordes.



Antes de cubrir el suelo, situé los árboles en su posición definitiva, anclándolos bien en el suelo para que no se movieran. Cuando quedaban huecos entre el suelo y las raíces, un simple pegotón de cola blanca, cubierto de hierba artificial hace también función de mejor anclaje. Las figuras que se ven en las fotos solo están ahí para ayudarme a visualizar el conjunto y cerciorarme de que las escalas se correspondían.



El fondo es complejo. Hay un primer fondo (el del último plano) que no es más que una cartulina blanca pintada con tonos de azul muy claro, blanco y algo de gris.



Luego viene el del segundo plano. Está realizado con trozos de corcho blanco dispuestos en un casi semi-círculo para dar perspectiva. Luego se cubre como la montaña y, más tarde, con una capa de aquaplast.
Lo pinté de un morado claro con veladuras verdes, grises y blancas. Está previsto darle un toquecillo con polvos de talco en el último momento para simular la niebla en lejanía.



Y el último fondo (en realidad el primero a la vista) esta hecho con corcho (el típico que usan para los belenes). Los árboles de lejanía son simples trozos de esponja de jardinería (la verde de pinchar flores) esculpidos y oscurecidos con verde mate. Ahí he metido un poco la pata al no darle forma de semi-círculo. El efecto de prespectiva hubiera quedado más patente. De hecho, el primer intento (se ve en las fotos) quedaba más sencillo pero resultaba más efectivo.




Para crear el agua, he usado silicona trasparente (la de sellar). Pensaba usar agua artificial, un producto que se vende en tiendas de modelismo. Pero después de tres semanas de esperar a que el de la tienda se dignase a traermelo, me harté y lo mandé a tomar viento.



La verdad, el resultado no me desagrada. Vale que el olor (como a vinagre) es persistente pero creo que ha valido la pena sufrir un poco. Hay que tener un poco de tino y de imaginación al echar la silicona y moldearla un poco para simular el movimiento del agua pero, con un poco de esmero, se consigue.
Una vez que la silicona está vulcanizada (o sea, seca), se le da unos toques de blanco a pincel seco para crear la espuma.



La mesa está hecha con un trozo de corcho blanco y un rectángulo de pañuelo de papel empapado en cola blanca. Se pinta cuando la cola ha secado.

Los utensílios (athame, varilla, pentáculo, bol de ofrendas y cáliz) están hechos de pasta Fimo y pintados. El caldero también (pintado de negro con unos toques de plata a pincel seco.

Para hacer las plantas de la orilla, usé los pelos de una vieja brocha (o paletina, que le llaman ahora) desgastada. Los separé del mango y corté "mechones" (incluyendo la base de cola seca que los une) que luego clavé en el suelo. Antes de clavarlos, me ayudé de un punzón para hacer un pequeño agujero donde meterlos). Un poco de cola blanca los sujetará para siempre.
Las hojas de las plantas las corté de esos ramos de plástico que venden en las tiendas de todo a cien. La cosa está en elegir hojas del tamaño adecuado.


Este es el resultado (aunque no definitivo).


Se me olvidaba poneros una foto para que os hagáis una idea de la escala.




No os cortéis, con algo de imaginación, una pizca de arte, un pellizco de maña y una generosa dosis de ganas, es mucho más fácil de lo que parece. A ver si alguien se moja y me hace un diorama a su vez.